jueves, 30 de mayo de 2013

De qué no se habla en CEOE, ojo con el Icex y los planes de la Feria

EN EL PLANO EMPRESARIAL, no se debate el déficit asimétrico. Por mucho que, en boca de algún dirigente valenciano, «sólo queda darle a Rajoy las llaves de la Comunidad, y enseñarle a Monago un dedo de la mano». No es un asunto que hayan podido debatir nuestros líderes patronales en CEOE, donde las aguas bajan más revueltas que nunca. Un motivo más, evidentemente, para el mosqueo general con Juan Rosell. Tiene metida a la organización en porfías internas, como una reforma de los estatutos que entretiene mucho a los secretarios generales, o en agravios sobrevenidos, como la nueva ley de Cámaras, un misil en la línea de flotación del sucesor de Cuevas. Simplemente, no gusta esta ley. Pese a los esfuerzos de Morata por templar ánimos, no es sexy.  Porque mandarán más los que más paguen («el Comité Empresarial para la Competitividad controlará la Cámara de España») y el lazo del Gobierno regional no sólo no se suaviza, sino que se tensará.
En estas están los de la foto, mientras un porcentaje mayoritario de empresarios describen atónitos en las reuniones de CEOE lo que podría definirse como el vacío de mercado. El silencio. Nada, no se mueve nada, los centros de trabajo están al 50% de su capacidad, a excepción de los exportadores y los que orbitan en torno a alguna cadena de distribución y ya sabemos todos de quién estoy hablando. Y qué mona Merkel anunciando 1.200 millones en créditos a pymes españolas.
Se quiere más esfuerzo reivindicativo de Fabra en Moncloa y Génova, y de Isabel Bonig en Fomento. El caso es estar bien atentos. Que depositas toda la confianza en el Icex y desmantelas tu red exterior, y va el Icex y te saca un convenio que prohíbe a las empresas ir a la misma feria más de cinco veces, o impide a las organizaciones sectoriales dar algunos servicios. Hasta 40 patronales se levantaron en armas y obligaron a CEOE a parar el desaguisado. En estas cosas hay que estar.
En silencio trabaja el director general de Feria Valencia, Enrique Soto, un hombre con sello CEV, muy próximo a Salvador Navarro. Está haciendo una discreta ronda para explicar la institución a quien tiene que conocerla. Ya ha estado con Compromís, y la semana que viene recibirá a Ximo Puig, días antes de que abra Teyoland, que el líder del PSPV visitará en exclusiva, oye. Les vende a todos que la actual estructura ferial hay que modernizarla, que Barcelona tiene dos sociedades, una ruinosa para financiar el recinto, y otra tan estupenda para la labor comercial. Y algo habrá que hacer aquí, con permiso de la seño. Quizás algo... igual.

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