SI HUBIERA QUE ESCOGER a un nuevo Prometeo para robar el fuego a los dioses, no habría candidato mejor que Isidro Fainé. Esa sería mi sugerencia. Apuesto a que tras la hazaña, y lejos de castigarlo, Zeus se vanagloriaría ante su corte olímpica de haber hecho un buen negocio. De naturaleza simpática y agudísima inteligencia, el presidente de CaixaBank recibe en su sede en Barcelona. Es amable y obsequioso. Luego están los negocios. Un destacado colaborador en los procesos de absorción de CAM y Banco de Valencia asegura que, frente a los circunloquios del Sabadell, el desembarco de CaixaBank está siendo demoledor, sin concesiones, afilado como un bisturí, radical. 350 profesionales fuera en un abrir y cerrar de ojos.
Entonces, ¿por qué Fainé se pone incómodo cuando se le pregunta sobre Aguas? Y también su perspicaz consejero delegado, Juan María Nin. Alguien podría pensar que, no existiendo provocación, excusatio non petita, accusatio manifesta. ¿O sí hay hostilidad? Quizás Fainé crea que se está prejuzgando a CaixaBank como enterradora de la valencianía de la empresa («soy un valenciano del norte», desbordó). Tal vez piensa que se le atribuye a CaixaBank una iniciativa reservada al Consell y la alcaldesa Barberá. En fin. Desde la cúpula de Bibiano Martínez en Valencia emanan dos ideas: a CaixaBank le gusta Aguas, le parece un «empresón», si se gestiona bien; y es Fainé quien tiene la llave de la valencianía, no Eugenio Calabuig.
A nivel local, cada vez son más las voces empresariales que destacan el valor prometeico del presidente de la CEV, Salvador Navarro, que lidera un equipo capaz de reinventar la influencia política. Después de su valiente posición en el Palacio de Congresos, la solución al nudo gordiano de la SGR, en alianza con partidos políticos, sindicatos y patronales provinciales, es otro gran éxito de la CEV bajo su mandato. Su legitimidad ha crecido y ya ronda por su cabeza hacer cambios en la ejecutiva que heredó de José Vicente González. La mitad de sus miembros acaban mandato ahora, y además del relevo forzoso de Juan Eloy Durá es previsible que haya más cambios en el próximo año. Muy probable el de Antonio Baixauli. Y alguno más. Hay que renovar.
Y apuntes sobre la gestión del Consell: reconforta saber que a algunos directores generales, a falta de dinero, se les ha «puesto a trabajar en serio», que la buena vida se acabó; y algunos advertirmos que era un grave error prescindir de un experto como Román Ceballos en Trabajo antes de reestructurar el sector público. La Justicia ya ha tumbado dos ERE. ¿Veis?
jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 29 de abril de 2013
Entenderse
LO QUE VA A DAR de sí el salto internacional de las empresas. Es el último grito en despachos de abogados y consultores, donde los teléfonos han vuelto a sonar para la cosa. Eso sí, nada de consorcios, nada de empresas conjuntas, que fuera, como aquí, los empresarios siguen prefiriendo la aventura solitaria. Es una cuestión cultural que nunca pasará desapercibida en este mundo global y multilingüe en el que «todos queremos que nos encuentren», que decía el personaje de Lost in traslation. Hay más peculiaridades nuestras: está una empresa alemana enfrascada en una due dilligence para comprar una firma valenciana y anota una serie de cuentas como incobrables. «¿Por qué?», pregunta su interlocutor local; «han pasado 90 días, el dinero no se va a cobrar», responden; «es que en España es diferente, aquí lo extraño es cobrar antes de 90 días». No es un chiste.
Las diferencias culturales no deben ser obstáculo. Están llamando a la puerta de los consellers Llombart, Bonig y Buch inversores extranjeros, fondos dispuestos a participar en infraestructuras o gestión de servicios sanitarios. ¿Se lo dicen a Fabra? Las claves: la normativa y el precio. La buena noticia es que el tiempo de los místicos de Camps ha dado paso a una nueva actitud más profesional, receptiva. La mala es que, según el intermediario, el tema se mira en el despacho de Conselleria o en un hotel de Londres.
La banca financia con más facilidad un proyecto en el extranjero que en España, salvo que éste venga con garantía de Mercadona, más poderosa que la del Estado. Lo cual que desde primeros de año se está produciendo el fenómeno de arañar hasta el último euro. Los empresarios, que han consumido el colchón de sus ahorros, exprimen su patrimonio en fondos y sicav.
Un ejemplo para los sindicatos. Enorme el éxito de la sección de UGT en Ford, con Carlos Faubel al frente, que ha pasado el examen de mantener el listón tan arriba (o más) como lo dejaron Juan Luis Naranjo y Gonzalo Pino. Pues sucede que este último Congreso de UGT pasará a la historia por ser el primero sin representantes del colectivo de Ford Almussafes. Un indicativo de hasta qué punto andan tensas las cosas en la MCA que lidera Ismael Sáez, la federación más crítica con el líder de UGT-PV, Conrado Hernández.
Duro asunto. Como el de los laudos de convenios colectivos. Cuando dejó de llegar el dinero público a los tribunales de arbitraje laboral , desaparecieron los árbitros (muchos ex sindicalistas). Y así hemos estado durante un tiempo. No han vuelto hasta hace unas semanas. Faltaría.
Las diferencias culturales no deben ser obstáculo. Están llamando a la puerta de los consellers Llombart, Bonig y Buch inversores extranjeros, fondos dispuestos a participar en infraestructuras o gestión de servicios sanitarios. ¿Se lo dicen a Fabra? Las claves: la normativa y el precio. La buena noticia es que el tiempo de los místicos de Camps ha dado paso a una nueva actitud más profesional, receptiva. La mala es que, según el intermediario, el tema se mira en el despacho de Conselleria o en un hotel de Londres.
La banca financia con más facilidad un proyecto en el extranjero que en España, salvo que éste venga con garantía de Mercadona, más poderosa que la del Estado. Lo cual que desde primeros de año se está produciendo el fenómeno de arañar hasta el último euro. Los empresarios, que han consumido el colchón de sus ahorros, exprimen su patrimonio en fondos y sicav.
Un ejemplo para los sindicatos. Enorme el éxito de la sección de UGT en Ford, con Carlos Faubel al frente, que ha pasado el examen de mantener el listón tan arriba (o más) como lo dejaron Juan Luis Naranjo y Gonzalo Pino. Pues sucede que este último Congreso de UGT pasará a la historia por ser el primero sin representantes del colectivo de Ford Almussafes. Un indicativo de hasta qué punto andan tensas las cosas en la MCA que lidera Ismael Sáez, la federación más crítica con el líder de UGT-PV, Conrado Hernández.
Duro asunto. Como el de los laudos de convenios colectivos. Cuando dejó de llegar el dinero público a los tribunales de arbitraje laboral , desaparecieron los árbitros (muchos ex sindicalistas). Y así hemos estado durante un tiempo. No han vuelto hasta hace unas semanas. Faltaría.
jueves, 18 de abril de 2013
Cara a cara
POCO A POCO, el mensaje de José Ignacio Goirigolzarri, cala en Valencia como el txirimiri de su Bilbao natal. En el almuerzo que mantuvo la semana pasada con una decena de empresarios y patrimonios locales —entre ellos una cara mediática, la del constructor Juan Eloy Durá— el jefe de Bankia escuchó intervenciones duras. Del tipo: «yo trabajaba al 100% con Bancaja; ahora con Bankia tengo el 0%». Recibió críticas por el desplome de la acción o la falta de contundencia con los antiguos gestores. Y «díganos la verdad, ¿por qué dejó la comodidad del retiro para volver al negocio?»
Goirigolzarri no eludió ninguna cuestión espinosa. También a él le extraña ver las acciones de Bankia a 20 céntimos; «trabajaré para recuperar negocio y suponer el 33% de su financiación», respondió a su interlocutor; dijo que la gestión de Bancaja puede tener consecuencias civiles, más que penales. Bankia quiere repartir su cartera crediticia un 85% a pymes y un 15% a familias. Ahora mismo están al 50%. La crisis... En Valencia hay quien le ve de presidente en una implanteable ahora absorción de Bankia por BBVA, y hay quien llama a crear un paquete accionarial valenciano al estar tirada de precio. Sin una actitud como la de Goirigolzarri este debate ni se plantearía.
Su apuesta podría contagiarse a CaixaBank, cuya relación con los empresarios se enfrió en los últimos años. No ayuda su forma de despedir: adiós a empleados de 49 años de Banco Valencia, por email y no vuelva usted mañana. Algunos interpretan el abandono del consejo de Aguas de Valencia como un síntoma de esa disposición a no tensar más la cuerda con la sociedad local y tender puentes.
Pero hay una lectura diferente. CaixaBank sabe ya con exactitud la situación real de Eugenio Calabuig, sus vencimientos de deuda con el banco y con el resto de entidades, gracias al informe del CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España). Sabe qué inmobiliarias de su órbita han presentado concurso y cuáles tendrán dificultades para esquivarlo, como alguna Casa Amiga. Sabe de qué dinero dispone para comprar a CaixaBank y que, para financiarse, confía en pignorar acciones de Aguas de Valencia. Sabe que el banco que dé crédito a Calabuig debe encajarlo en ese endeudamiento y asumir que tendrá enfrente a CaixaBank y a Suez Environement, es decir, al Estado francés. En suma, hay quien ve la cosa como un pulso que ganará quien más resista.
Calabuig transmite seguridad y sigue firme con su estrategia. Quizás pacten.
Goirigolzarri no eludió ninguna cuestión espinosa. También a él le extraña ver las acciones de Bankia a 20 céntimos; «trabajaré para recuperar negocio y suponer el 33% de su financiación», respondió a su interlocutor; dijo que la gestión de Bancaja puede tener consecuencias civiles, más que penales. Bankia quiere repartir su cartera crediticia un 85% a pymes y un 15% a familias. Ahora mismo están al 50%. La crisis... En Valencia hay quien le ve de presidente en una implanteable ahora absorción de Bankia por BBVA, y hay quien llama a crear un paquete accionarial valenciano al estar tirada de precio. Sin una actitud como la de Goirigolzarri este debate ni se plantearía.
Su apuesta podría contagiarse a CaixaBank, cuya relación con los empresarios se enfrió en los últimos años. No ayuda su forma de despedir: adiós a empleados de 49 años de Banco Valencia, por email y no vuelva usted mañana. Algunos interpretan el abandono del consejo de Aguas de Valencia como un síntoma de esa disposición a no tensar más la cuerda con la sociedad local y tender puentes.
Pero hay una lectura diferente. CaixaBank sabe ya con exactitud la situación real de Eugenio Calabuig, sus vencimientos de deuda con el banco y con el resto de entidades, gracias al informe del CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España). Sabe qué inmobiliarias de su órbita han presentado concurso y cuáles tendrán dificultades para esquivarlo, como alguna Casa Amiga. Sabe de qué dinero dispone para comprar a CaixaBank y que, para financiarse, confía en pignorar acciones de Aguas de Valencia. Sabe que el banco que dé crédito a Calabuig debe encajarlo en ese endeudamiento y asumir que tendrá enfrente a CaixaBank y a Suez Environement, es decir, al Estado francés. En suma, hay quien ve la cosa como un pulso que ganará quien más resista.
Calabuig transmite seguridad y sigue firme con su estrategia. Quizás pacten.
sábado, 13 de abril de 2013
Cortocircuito
LO NUNCA VISTO. Profesionales con prestigio ganado en primeros despachos de Valencia, renuncian a una parte sustancial de su caché y dedican tiempo al sector público, a la greña. Esto qué es. Los tres liquidadores de RTVV son el último ejemplo de un fenómeno que rompe con la inercia de tantos años en los que la lealtad puntuó clarísimamente por encima del mérito. Ahora que se cuentan con los dedos de la mano de un mutilado los altos cargos recolocados en el sector privado, Alberto Fabra ‘vende’ el servicio público como un reto. ¿El secreto? En determinados ambientes el prestigio profesional de recomponer esta maltrecha Administración vale más que el dinero. Y los contactos, claro. El presidente en persona ha hablado con ellos, y su mensaje es un cortocircuito: ya no pedimos carné político. No se abrirá la puerta al enemigo, claro, pero quién sospechaba que esto fuera posible.
Hace falta pulso profesional para rearmar la estrategia del área de Trabajo en el Consell, en injustificado ostracismo. Las relaciones con los sindicatos deben mejorar. Hay muchos indicios de que el escándalo de los ERE de Andalucía tuvo su rama valenciana, como sucedió en prácticamente todo el país. Vitalia era mucha Vitalia, oye. Y CCOO-PV nos permite calcular que en 2009 su estructura llegó a rozar los 550 trabajadores, incluidos los contratos de formación, lo que la situaría en el puesto 80 del ranking por empleados. Pero las circunstancias ahora son muy distintas. Hasta Salvador Navarro, de la CEV, pidió a Conrado Hernández y Paco Molina que le apoyaran en Madrid con la SGR. «¿Pero no será peor si llamamos nosotros?», le respondieron. Hasta el conseller Moragues puso fin al estilo Vela, cuando los empresarios amenazaron con demandar por la formación, hartos de que «azoten a los sindicatos en nuestro culo».
Y consumado está. El Banco de Valencia se va, pero su crisis se queda. El hachazo de las preferentes y deuda subordinada ha tenido un efecto revelador. Resulta que muchas empresas afectadas movilizaron a sus abogados para asaltar los despachos de la entidad valenciana que fue. Y los propios directivos comenzaron a cantar. Les queda tan poco tiempo en la casa que ya da igual. Y ya está en boca de todos el dato del 10%, la ‘mordida’ por refinanciar o aceptar daciones en pago. Y la pista del agujero de Banco Valencia conduce a Suiza, donde las versiones varían entre los 100 y los 200 millones guardados por algún protagonista de la historia. A la espera pues de una comisión rogatoria.
Hace falta pulso profesional para rearmar la estrategia del área de Trabajo en el Consell, en injustificado ostracismo. Las relaciones con los sindicatos deben mejorar. Hay muchos indicios de que el escándalo de los ERE de Andalucía tuvo su rama valenciana, como sucedió en prácticamente todo el país. Vitalia era mucha Vitalia, oye. Y CCOO-PV nos permite calcular que en 2009 su estructura llegó a rozar los 550 trabajadores, incluidos los contratos de formación, lo que la situaría en el puesto 80 del ranking por empleados. Pero las circunstancias ahora son muy distintas. Hasta Salvador Navarro, de la CEV, pidió a Conrado Hernández y Paco Molina que le apoyaran en Madrid con la SGR. «¿Pero no será peor si llamamos nosotros?», le respondieron. Hasta el conseller Moragues puso fin al estilo Vela, cuando los empresarios amenazaron con demandar por la formación, hartos de que «azoten a los sindicatos en nuestro culo».
Y consumado está. El Banco de Valencia se va, pero su crisis se queda. El hachazo de las preferentes y deuda subordinada ha tenido un efecto revelador. Resulta que muchas empresas afectadas movilizaron a sus abogados para asaltar los despachos de la entidad valenciana que fue. Y los propios directivos comenzaron a cantar. Les queda tan poco tiempo en la casa que ya da igual. Y ya está en boca de todos el dato del 10%, la ‘mordida’ por refinanciar o aceptar daciones en pago. Y la pista del agujero de Banco Valencia conduce a Suiza, donde las versiones varían entre los 100 y los 200 millones guardados por algún protagonista de la historia. A la espera pues de una comisión rogatoria.
miércoles, 10 de abril de 2013
(In)Vertebrados
QUIÉN DIJO que aquí no se vertebra. Lo hicieron empresarios de las tres provincias compartiendo expectativas de pelotazo en los PAI que tan generosamente aprobaron los ayuntamientos en la década de los prodigios. Ahora Bonig les saca los colores a muchos, incluido de su propio equipo, al certificar que buena parte de esos planes no tenían futuro. En la espinilla.
Vertebran los querellados de Banco Valencia y CAM, porque no hay pegamento más potente que el victimismo. El jefe de Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, ha contactado con el ex de la comisión de control de la caja alicantina que fue, Juan Ramón Avilés, para coordinar estrategias contra el enemigo común, el vil Frob y su efigie en esta tierra, José Antonio Iturriaga, el hombre que sustituyó el pádel por el golf y luego nos sentamos a hablar.
En el caso de las patronales, el enemigo común se llama Hacienda y su pertinaz negativa a pagar las ayudas de la formación durante la etapa de José Manuel Vela. El ex conseller, en mesa de Cierval, hizo una llamada por el móvil en presencia de José Vicente González para solucionar el tema. «Mañana tenéis 15 millones en el banco». Y al día siguiente sonó el lamento de los institutos tecnológicos reclamando esa cantidad. «Ya sabemos a quién se lo han quitado». Pues no, qué va. El dinero no llegó ni a unos ni a otros. Elocuentes las palabras de Salvador Navarro: el nuevo conseller, Moragues, «traerá rigor y seriedad», con eso está dicho todo. Hay más motivos para vertebrar, sí. Tal que el puesto del secretario de Cierval, que ocupa Javier López Mora, sin respaldo ya de ninguna provincial, ni siquiera la de Alicante. González dirá.
El telón del sainete financiero no baja. Aún no se ha recuperado el empresariado del nombramiento de Alberto Catalá como consejero de Banco Valencia. Asunto este que reabre el debate de Feria Valencia, donde Rita Barberá es ya su única valedora. ¿Y por qué manda tanto Rita en la Feria? ¿Por qué es suya cuando no pone ni un duro? Desde luego, no será Buch quien le afee el asunto, que bastante tiene con Moragues y con Císcar y el Valencia CF. Pero alguien se lo debería hacer ver a la alcaldesa.
Llega Caixabank, pero no hay feeling. Ho sentim molt, Isidro. Se le recuerda al nuevo propietario de Banco Valencia que empezó a abandonar posiciones en el mercado valenciano en 2007, cuando llegaron las vacas flacas. Que se lo digan a Jesús Ger y su Marina d’Or. De modo que se quiere tender puentes con Bankia. Su director de empresas, José María Martínez, está ejerciendo de Cireneo para estrechar lazos entre la patronal y el comité de dirección de Goiri. Valencia ha elegido a Bankia, ¿y ésta?
Vertebran los querellados de Banco Valencia y CAM, porque no hay pegamento más potente que el victimismo. El jefe de Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, ha contactado con el ex de la comisión de control de la caja alicantina que fue, Juan Ramón Avilés, para coordinar estrategias contra el enemigo común, el vil Frob y su efigie en esta tierra, José Antonio Iturriaga, el hombre que sustituyó el pádel por el golf y luego nos sentamos a hablar.
En el caso de las patronales, el enemigo común se llama Hacienda y su pertinaz negativa a pagar las ayudas de la formación durante la etapa de José Manuel Vela. El ex conseller, en mesa de Cierval, hizo una llamada por el móvil en presencia de José Vicente González para solucionar el tema. «Mañana tenéis 15 millones en el banco». Y al día siguiente sonó el lamento de los institutos tecnológicos reclamando esa cantidad. «Ya sabemos a quién se lo han quitado». Pues no, qué va. El dinero no llegó ni a unos ni a otros. Elocuentes las palabras de Salvador Navarro: el nuevo conseller, Moragues, «traerá rigor y seriedad», con eso está dicho todo. Hay más motivos para vertebrar, sí. Tal que el puesto del secretario de Cierval, que ocupa Javier López Mora, sin respaldo ya de ninguna provincial, ni siquiera la de Alicante. González dirá.
El telón del sainete financiero no baja. Aún no se ha recuperado el empresariado del nombramiento de Alberto Catalá como consejero de Banco Valencia. Asunto este que reabre el debate de Feria Valencia, donde Rita Barberá es ya su única valedora. ¿Y por qué manda tanto Rita en la Feria? ¿Por qué es suya cuando no pone ni un duro? Desde luego, no será Buch quien le afee el asunto, que bastante tiene con Moragues y con Císcar y el Valencia CF. Pero alguien se lo debería hacer ver a la alcaldesa.
Llega Caixabank, pero no hay feeling. Ho sentim molt, Isidro. Se le recuerda al nuevo propietario de Banco Valencia que empezó a abandonar posiciones en el mercado valenciano en 2007, cuando llegaron las vacas flacas. Que se lo digan a Jesús Ger y su Marina d’Or. De modo que se quiere tender puentes con Bankia. Su director de empresas, José María Martínez, está ejerciendo de Cireneo para estrechar lazos entre la patronal y el comité de dirección de Goiri. Valencia ha elegido a Bankia, ¿y ésta?
domingo, 31 de marzo de 2013
Caixabank será el primero que suba capital al 'rescatar' a otro
Aunque resulte sorprendente, Banco Valencia mejorará el
ratio de capital de Caixabank. Los expertos estiman que en alrededor del 0,6%.
Resulta algo inusual en un proceso de reestructuración financiera como el que
vive España, pero es también la consecuencia lógica del hecho de unir a una
entidad compradora con un ratio de capital del 10% con otra que cuenta con el
21,5%.
Es previsible que ese efecto beneficioso para el balance
de Caixabank se pueda observar ya al cierre del primer trimestre, según las
mismas fuentes, ya que la adjudicación tiene efectos contables a 1 de enero.
Contrasta con lo sucedido cuando la entidad catalana se quedó Banca Cívica: en
aquella ocasión, su ratio de capital bajó casi dos puntos a causa del deterioro
de la entidad absorbida.
Días después de conocerse el adjudicatario del Banco de Valencia, era fuerte la impresión de que la operación no estaba exenta de elementos llamativos.
Días después de conocerse el adjudicatario del Banco de Valencia, era fuerte la impresión de que la operación no estaba exenta de elementos llamativos.
El esquema de protección de activos (EPA) aprobado para
Caixabank fue descomunal y las ayudas directas equivalían a casi el 25% de los
activos del Banco de Valencia, más del triple que lo otorgado a Sabadell para
quedarse la CAM (7,5%) y a Bankia para sanearse (7,3%), y ocho veces más que lo
requerido por BBVA para comprar Unnim (3,2%).
Además, según las cifras proporcionadas a finales de
septiembre pasado por Oliver Wyman, la cartera crediticia de Caixabank ofrecía
la mejor imagen de los grandes bancos españoles, y en algunos aspectos tenía el
doble de calidad que la de los gigantes, Santander y BBVA. Cómo habían cambiado
las cosas: en julio de 2011 la Autoridad Bancaria Europea (AEB) asignó a La
Caixa unas pérdidas de 2.049 millones de euros en el peor escenario para el
periodo 2011-2012 y de 1.903 millones a Banca Cívica. Ambas estaban entonces
muy lejos de las expectativas para Santander (8.092 millones de beneficio) y
BBVA (6.247 millones).
El banco que preside Fainé cuenta con la tasa de cobertura
más baja de la gran banca, el 60%, diez puntos por debajo de BBVA y Santander,
e inferior a la del Banco Popular e incluso a la de Bankia después de las
ayudas. Caixabank no ha cumplido, de hecho, con la totalidad de los conocidos
como decretos Guindos, le quedan por cubrir alrededor de 800 millones en
dotaciones. Es en esas circunstancias en las que se queda Banco Valencia: paga
un euro por una entidad con un patrimonio de 2.200 millones y un ratio de
capital del 21%.
jueves, 28 de marzo de 2013
Ojos del buzo
EL MUNDO empresarial parece el único dispuesto a poner un pie en el futuro para arrastrar desde allí a este «pálido buzo ciego, desventurado hondero, / descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!», que diría Neruda, este irreconocible sujeto socioeconómico llamado Comunidad Valenciana. La visita de diputados y senadores del PP a la patronal CEV, comandados por Gerardo Camps y Pedro Agramunt, ahí es nada, movilizó a la ejecutiva que preside Salvador Navarro. Cuando parecía condenada al ostracismo, ahogada por los impagos del Consell, la CEV ha resurgido como el referente más claro.
El presidente de la autonómica Cierval, José Vicente González, ha sustituido los titubeos iniciales por la alianza con ella, consciente de la descomposición del asociacionismo en Alicante —difícil la situación de López Mora si la propia Coepa reconoce que maquilló sus cuentas—, y cansado del inmovilismo de Castellón, que por rechazar rechaza hasta el relevo del eterno Ramón Cerdá para dar un impulso al insustancial Comité Económico y Social. En la Cámara, es previsible que Morata mantenga perfil bajo durante un tiempo. Pero el mundo empresarial no le pasará factura por el Banco de Valencia. Aún resuenan las palabras de algunos dirigentes animando a comprar acciones de Bankia al salir a Bolsa, un gesto que no gustó a muchos en sus organizaciones. No está (casi) nadie para lanzar piedras.
Hubo, en fin, esa reunión con los diputados y senadores valencianos. Se les afeó que votaran en contra de mejorar el sistema de financiación. «Era una trampa», replicó Camps. O peor: «Para beneficiarnos deben perjudicar a otras, y nadie cede». Y en ese plan. De modo que la imagen formada en el seno de la patronal sería: a) No da la impresión de que los dirigentes del Consell y los diputados del PP sean del mismo partido; b) Alguien debe poner fin al clima de tensión creciente entre los consellers Buch y Moragues; c) Definitivo: no hay articulada una defensa de lo valenciano en Madrid; y d) «Si no existiera Generalitat apenas se percibiría su ausencia». Duro de oír.
Y en medio de estos desentendidos reaparece el conflicto por la Ley de Representación Institucional, que liga los fondos de formación al empleo. «Si no les gusta a los sindicatos mayoritarios, ni a los minoritarios, debe ser buena», dijo en privado hace días el conseller de Economía. Urge que la nueva Generalitat de Fabra repase el manual de relaciones con los sindicatos, tan incómodos y necesarios en el pasado como en el futuro.
El presidente de la autonómica Cierval, José Vicente González, ha sustituido los titubeos iniciales por la alianza con ella, consciente de la descomposición del asociacionismo en Alicante —difícil la situación de López Mora si la propia Coepa reconoce que maquilló sus cuentas—, y cansado del inmovilismo de Castellón, que por rechazar rechaza hasta el relevo del eterno Ramón Cerdá para dar un impulso al insustancial Comité Económico y Social. En la Cámara, es previsible que Morata mantenga perfil bajo durante un tiempo. Pero el mundo empresarial no le pasará factura por el Banco de Valencia. Aún resuenan las palabras de algunos dirigentes animando a comprar acciones de Bankia al salir a Bolsa, un gesto que no gustó a muchos en sus organizaciones. No está (casi) nadie para lanzar piedras.
Hubo, en fin, esa reunión con los diputados y senadores valencianos. Se les afeó que votaran en contra de mejorar el sistema de financiación. «Era una trampa», replicó Camps. O peor: «Para beneficiarnos deben perjudicar a otras, y nadie cede». Y en ese plan. De modo que la imagen formada en el seno de la patronal sería: a) No da la impresión de que los dirigentes del Consell y los diputados del PP sean del mismo partido; b) Alguien debe poner fin al clima de tensión creciente entre los consellers Buch y Moragues; c) Definitivo: no hay articulada una defensa de lo valenciano en Madrid; y d) «Si no existiera Generalitat apenas se percibiría su ausencia». Duro de oír.
Y en medio de estos desentendidos reaparece el conflicto por la Ley de Representación Institucional, que liga los fondos de formación al empleo. «Si no les gusta a los sindicatos mayoritarios, ni a los minoritarios, debe ser buena», dijo en privado hace días el conseller de Economía. Urge que la nueva Generalitat de Fabra repase el manual de relaciones con los sindicatos, tan incómodos y necesarios en el pasado como en el futuro.
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