sábado, 25 de agosto de 2012
Las preguntas
UNA DE LAS CUESTIONES que comenzaron a correr de boca en boca en los cenáculos empresariales desde que la junta de accionistas del Banco de Valencia aprobó denunciar posibles delitos fue la de hasta dónde iba a llegar la investigación del Frob. Tras la nacionalización de Bankia, lo que antes era pura curiosidad se ha transformado en inquietud en amplios sectores de la sociedad económica. Hasta dónde se va a llegar en las investigaciones abiertas y, directamente relacionado con eso, dónde se fijará el listón. No hay que olvidar que KPMG y más recientemente PwC no han dejado de bucear en las entrañas del Banco de Valencia y el Frob amaga con más denuncias. Después del asunto Aguas, ¿cuál será el siguiente?
¿Será el de la piscifactoría de Antoni Asunción y Társilo Piles, cuyas presuntas 'diferencias' con el banco no le han impedido, sin embargo, presidir la Fundación del Valencia CF? ¿Será alguna de las grandes operaciones inmobiliarias con suelos supuestamente valorados, asumidos en dación en pago, financiados, pasados, traspasados o cualquiera otra de las posibles variantes posibles que se les ocurran, siempre con el estigma de la sobrevaloración a cuestas, en Riba-roja, Cullera, Alicante, Murcia o Vila-real, por ejemplo? ¿Será la compra aparentemente millonaria de gestoras de fondos? ¿Serán las supuestas maquinaciones, préstamos incluidos, para mantener el valor en Bolsa? ¿Será la aventura de México, articulada a través de sociedades ubicadas en Holanda para beneficiarse de exenciones fiscales? ¿Ha sucedido algo de esto? ¿Van a salir más apellidos? Esas son las preguntas que se plantean desde hace semanas en las sobremesas empresariales.
De momento, lo único que hay es el asunto de Aguas de Valencia sobre el que diversos actores muestran creciente interés, incluidos los franceses de París y los franceses de Barcelona, que no son los mismos. Nada cambiará hasta que el juez Pedraz admita a trámite la querella del Banco de Valencia, una denuncia no demasiado aplaudida en medios jurídicos. Porque, pese a la contundencia de algunos datos, no detalla las medidas cautelares y comete excesos, como el de incluir en el agujero dos créditos vivos. No obstante, el interés se centra para muchos no tanto en la causa como en las consecuencias. Y el Banco de España en esto apuesta por la profesionalidad: escuchará la sensibilidad valenciana, pero si puede adjudicar su parte en Aguas lo hará por subasta.
Ecos y síntesis
EL PASO DEL TIEMPO, vaya si cambia las cosas. En el mundo empresarial nadie discute ya la oportuna puntualidad de la causa de los trajes, el proceso que retiró a Camps de la vida pública hace un año. Cuando es visión compartida, con Lope, que "humildad y necedad no caben en un sujeto", para muchos supone un consuelo en esta crisis brutal no tener al frente al ex president de los delirios. Aunque para los desmemoriados ahí están los deslices de Rita Barberá de las últimas semanas, que suenan a eco del pasado. Su última ocurrencia, la de plantar cara a la cremà en lunes, dejó estupefactas a nuestras dos grandes cadenas de supermercados. "¿La alcaldesa, con quién va?" (¿Y Rus?, ¿paga lealtad o compra información de Blasco?).
En realidad, con quién va la Administración toda. No se entiende a qué espera Fabra para hacer la crisis de gobierno. A finales de la semana pasada los rumores sobre el Consell de seis consellerias eran fuertes. Pero nada. En estos tiempos confusos cualquiera que tenga capacidad sintética y ponga orden puede descubrir oportunidades donde aparentemente sólo hay caos. Es el caso de la reestructuración del sector público. La Conselleria de Máximo Buch dice haber recibido ofertas por una decena de sus empresas. Convendría que aprovechara para casar las necesidades de liquidez de la Generalitat con el interés de muchos por encontrar nuevos negocios en los que diversificar. Hay proveedores (sí, valencianos también) cuyos estados financieros han recuperado algo de tono tras el plan de pagos. "¿En qué negocio me puedo meter?", se preguntaba hace unos días un destacado apellido empresarial.
Se echa de menos, y el sentimiento no es nuevo, que además de diálogo haya negociación. Los casos de corrupción están siendo utilizados hábilmente por las grandes constructoras nacionales para ganar contratos que tradicionalmente se adjudicaban a empresas locales. Tal que la urbanización de Ruzafa. Hay miedo a hacerse la foto con los de aquí, no sea que después te metan en un lío. Y tampoco es eso, ni Barberá tiene que decidir el futuro de la dársena sólo con FCC, ni la consellera Bonig resolver la cuestión de las infraestructuras con los gigantes de Madrid. En un momento tan delicado como este cotizan las alianzas, porque motivos para el disgusto nunca faltan: ahora, la negativa de algunas entidades financieras a seguir pagando el confirming. Sí. En tres meses, más de 13 millones impagados a los contratistas.
jueves, 19 de julio de 2012
El juguete roto
«SI EL CONSELL quiere recuperar su credibilidad en materia de gestión debe aprovechar ese macroajuste que se avecina para regenerarse de arriba abajo. El campsismo ha derivado en un manto de acomodaticios que escandaliza al mundo de la economía. Si no se anulan prebendas, tratos de favor, excesos incontrolados y manifiestas incapacidades para ejercer cargos, corremos el riesgo de que el problema se enquiste. Una de las cosas que más llaman la atención a los empresarios es la capacidad de los místicos de Caballeros para convencerse de que nadie conoce lo que está en boca de todos». Esto decíamos cuando había que decirlo, cuando Camps todavía estaba en la presidencia de la Generalitat, cuando la mayoría callaba. Ahora que el juguete preferido del PP, su esquinado Canal 9, se rompe, al menos ahora, actúen con decencia.
Hace un año planteábamos también la cuestión de cuántos de los que formaban parte del círculo de Camps y sabían que iban a ser laminados por Fabra, cuántos de ellos conseguirían empleo en el sector privado. Hoy sabemos la respuesta: ni uno. Ahí está Pablo Landecho, el que más esperanzas suscitaba, recolocado aparentemente a su pesar en el Consorcio Valencia 2007. Ahí está, paralizado porque le falta director financiero y la autorización no llegará previsiblemente antes de septiembre. Lo cual que hasta finales de año no se conocerá el nombre del susodicho director financiero. Y hasta entonces nada se puede mover y para qué.
Normal el monumental cabreo de los ciudadanos, a los que hay que decir que, pese a todo, es ahora cuando empiezan a arreglarse las cosas. Aunque el paisaje después de la batalla quizás no sea del gusto de todos. En medios jurídicos se habla con escepticismo del final de la causa judicial del Banco de Valencia. La jurisprudencia de este país demuestra que las penas por delitos económicos se reparten en proporción inversa a los ingresos. Y no hay noticias claras sobre el futuro de la entidad.
En fin, nadie creyó en la profundidad de la crisis cuando se anunciaba en 2008-2009, nadie cree ahora en que la recuperación va a llegar. Pero ambas cosas eran/son ciertas. Tengan fe. Piensen en la paradoja que se ha generado tras los planes de pago a proveedores municipal y autonómico: «La situación financiera de mi empresa se ha arreglado, pero no tengo actividad», afirma un destacado empresario de la construcción. Por algo se empieza.
Hace un año planteábamos también la cuestión de cuántos de los que formaban parte del círculo de Camps y sabían que iban a ser laminados por Fabra, cuántos de ellos conseguirían empleo en el sector privado. Hoy sabemos la respuesta: ni uno. Ahí está Pablo Landecho, el que más esperanzas suscitaba, recolocado aparentemente a su pesar en el Consorcio Valencia 2007. Ahí está, paralizado porque le falta director financiero y la autorización no llegará previsiblemente antes de septiembre. Lo cual que hasta finales de año no se conocerá el nombre del susodicho director financiero. Y hasta entonces nada se puede mover y para qué.
Normal el monumental cabreo de los ciudadanos, a los que hay que decir que, pese a todo, es ahora cuando empiezan a arreglarse las cosas. Aunque el paisaje después de la batalla quizás no sea del gusto de todos. En medios jurídicos se habla con escepticismo del final de la causa judicial del Banco de Valencia. La jurisprudencia de este país demuestra que las penas por delitos económicos se reparten en proporción inversa a los ingresos. Y no hay noticias claras sobre el futuro de la entidad.
En fin, nadie creyó en la profundidad de la crisis cuando se anunciaba en 2008-2009, nadie cree ahora en que la recuperación va a llegar. Pero ambas cosas eran/son ciertas. Tengan fe. Piensen en la paradoja que se ha generado tras los planes de pago a proveedores municipal y autonómico: «La situación financiera de mi empresa se ha arreglado, pero no tengo actividad», afirma un destacado empresario de la construcción. Por algo se empieza.
jueves, 12 de julio de 2012
Reflejos y minas
QUE TENGAN que venir de fuera para que podamos mirar nuestro reflejo es el sino de una sociedad que se niega por principio a examinarse en público. Muy mediterránea ella. Sucede que no de otro modo, no sin el impulso regenerador procedente de Génova, habría conseguido Fabra descabalgar a los jinetes imputados de su escuadrón popular; y sin la tarea del Frob, cualquiera sabe si hubieran aflorado las relaciones peligrosas en torno a Banco Valencia y Bancaja, que se podían trazar con sólo disponer de internet y conocer las siglas IZPA, y que implican a destacados apellidos empresariales locales.
La cuestión es hasta dónde va a llegar el Banco de España, ahora que el nuevo director general, José Antonio Iturriaga, se marca una estrategia a tres o cuatro años. De momento, se especula con que los miembros del consejo del Banco de Valencia no se incluyen en las investigaciones del Frob, cuestión esta que no deja de suscitar toda clase de teorías. A los administradores se les aconseja apuntalarse con nombres propios valencianos, porque lo contrario es caminar de noche en un campo minado. Y todos alerta, suenan trompetas de cambios, en el equipo directivo que comanda(ba) Víctor Berastain y entre los propios administradores.
En otros barrios, anda la Generalitat necesitada de calor empresarial, mientras los patronos le piden más visión a medio y largo plazo. Cierto es que algunos, com el incombustible Enrique Ballester siguen desafiando la atonía general con proyectos. Pero ojo a los históricos, mucho ojo, que sus caídas hacen mella en el tejido empresarial y en la propia sociedad. Cuidado con los Lladró, la brecha entre hermanos se agranda y hasta el BBVA se atreve a quedarse sus inmuebles, como aquel edificio de Valencia, en la orilla opuesta de las Torres de Serranos.
El Consell tiene que poner la oreja y conceder dos cosas: un programa de ajuste creíble, porque al plan de reequilibrio que aprobó el CPFF le estallan todas las costuras (previsión de ingresos, canon de Sanidad...) y sin cumplimiento del déficit la agonía se alarga; y entorno favorable. Esta es la oferta a cambio: Convertir a la red de hospitales que circundan a Ribera Salud y a Aguas de Valencia en dos locomotoras de innovación, capaces de generar a su alrededor dos clústers de proveedores estables, uno sanitario y otro de tecnologías de medio ambiente. Para eso hay dinero. Y sí que suena bien, oiga.
La cuestión es hasta dónde va a llegar el Banco de España, ahora que el nuevo director general, José Antonio Iturriaga, se marca una estrategia a tres o cuatro años. De momento, se especula con que los miembros del consejo del Banco de Valencia no se incluyen en las investigaciones del Frob, cuestión esta que no deja de suscitar toda clase de teorías. A los administradores se les aconseja apuntalarse con nombres propios valencianos, porque lo contrario es caminar de noche en un campo minado. Y todos alerta, suenan trompetas de cambios, en el equipo directivo que comanda(ba) Víctor Berastain y entre los propios administradores.
En otros barrios, anda la Generalitat necesitada de calor empresarial, mientras los patronos le piden más visión a medio y largo plazo. Cierto es que algunos, com el incombustible Enrique Ballester siguen desafiando la atonía general con proyectos. Pero ojo a los históricos, mucho ojo, que sus caídas hacen mella en el tejido empresarial y en la propia sociedad. Cuidado con los Lladró, la brecha entre hermanos se agranda y hasta el BBVA se atreve a quedarse sus inmuebles, como aquel edificio de Valencia, en la orilla opuesta de las Torres de Serranos.
El Consell tiene que poner la oreja y conceder dos cosas: un programa de ajuste creíble, porque al plan de reequilibrio que aprobó el CPFF le estallan todas las costuras (previsión de ingresos, canon de Sanidad...) y sin cumplimiento del déficit la agonía se alarga; y entorno favorable. Esta es la oferta a cambio: Convertir a la red de hospitales que circundan a Ribera Salud y a Aguas de Valencia en dos locomotoras de innovación, capaces de generar a su alrededor dos clústers de proveedores estables, uno sanitario y otro de tecnologías de medio ambiente. Para eso hay dinero. Y sí que suena bien, oiga.
martes, 10 de julio de 2012
Prueba de fuego
SI UN PRESIDENTE tiene que convocar a 23 pymes, apretados sus representantes en alargada mesa, para enterarse de qué necesita la economía y cómo reactivarla, en el quinto año de la crisis, el paso natural siguiente debería ser destituir a sus directores generales y secretarios autonómicos. Porque o no se enteran, o si se enteran no se lo han contado, errores ambos que el ideario de Juan Roig no perdona a los sabios. Ay, el invento de Capavant, tan propio de los tics insustanciales del pasado, no fue una reunión secreta en el Palau. Los que fueron hablan. Y no son presidentes de patronales con el peso de la ruina sobre sus espaldas, sino pymes en buena forma, sorprendidas por el choque de realidad que supone ver que al otro lado del muro institucional no hay soluciones, ni claridad de ideas aún. O sea.
Cuando nadie quiere invertir, como sucede ahora, no queda más remedio que acertar en los desafíos. Como el de diseñar el futuro de la dársena del Puerto de Valencia, asunto que puede marcar el ser o no ser de la ciudad. O el demoledor incendio de Valencia, que pondrá a prueba la imaginación y la capacidad de gestión de nuestros gobernantes. Feo y equivocado es que Rajoy no planificara una escala en su viaje a Kiev. Más allá está la tarea de reconstrucción. En los viejos tiempos, Camps nos inquietaría con un súbito Plan Reverdece, inspirado powerpoint, plas, plas, en multitudinaria convocatoria. Ahora, no debe ser así. En el sector privado, algunos intentarán convencer a Fabra en los próximos días de que hay «solución empresarial» a esta catástrofe. ¿La titánica tarea de sustituir cenizas por vida convertida en un sector económico? Atractivo consuelo.
Son días en los que el presidente de Adif, Enrique Verdeguer, se mirará al espejo y resoplará de alivio al recordar que se le ofreció la vicepresidencia valenciana de BFA antes que a Francisco Pons, siendo todavía conseller, pero lúcido. La investigación del Frob está desnudando a un sector financiero habituado a enhebrar intereses públicos, privados y mixtos sin distinguir el origen. Gracias al rastro que va dejando el Frob, por ejemplo, sabemos que Bancaja y Banco de Valencia crearon tres sociedades, una por provincia, para almacenar los activos inmobiliarios que recibían vía dación en pago. Cuál fue el criterio para buscar sus socios privados, no se sabe. Lo que sí se conoce son los elegidos: en Alicante, Enrique Ortiz; en Castellón, Eugenio Calabuig; y en Valencia es Nau.
Cuando nadie quiere invertir, como sucede ahora, no queda más remedio que acertar en los desafíos. Como el de diseñar el futuro de la dársena del Puerto de Valencia, asunto que puede marcar el ser o no ser de la ciudad. O el demoledor incendio de Valencia, que pondrá a prueba la imaginación y la capacidad de gestión de nuestros gobernantes. Feo y equivocado es que Rajoy no planificara una escala en su viaje a Kiev. Más allá está la tarea de reconstrucción. En los viejos tiempos, Camps nos inquietaría con un súbito Plan Reverdece, inspirado powerpoint, plas, plas, en multitudinaria convocatoria. Ahora, no debe ser así. En el sector privado, algunos intentarán convencer a Fabra en los próximos días de que hay «solución empresarial» a esta catástrofe. ¿La titánica tarea de sustituir cenizas por vida convertida en un sector económico? Atractivo consuelo.
Son días en los que el presidente de Adif, Enrique Verdeguer, se mirará al espejo y resoplará de alivio al recordar que se le ofreció la vicepresidencia valenciana de BFA antes que a Francisco Pons, siendo todavía conseller, pero lúcido. La investigación del Frob está desnudando a un sector financiero habituado a enhebrar intereses públicos, privados y mixtos sin distinguir el origen. Gracias al rastro que va dejando el Frob, por ejemplo, sabemos que Bancaja y Banco de Valencia crearon tres sociedades, una por provincia, para almacenar los activos inmobiliarios que recibían vía dación en pago. Cuál fue el criterio para buscar sus socios privados, no se sabe. Lo que sí se conoce son los elegidos: en Alicante, Enrique Ortiz; en Castellón, Eugenio Calabuig; y en Valencia es Nau.
jueves, 28 de junio de 2012
Ser uno más
CON LA LLEGADA de José Antonio Iturriaga a Banco Valencia, el equipo de administradores del Frob adquirió una mayor visibilidad. Hoy muchos empresarios y dirigentes pueden decir que los conocen personalmente. Para bien o para mal, claro. Fue Iturriaga quien trasladó directamente a la cúpula de una organización empresarial que la cacería, la exigencia de responsabilidades, iba a ir hasta el final. Y lo tienen bien atado. Si en algo hay coincidencia general es en las dudas de los técnicos del Frob sobre los ex gestores del banco y... Eugenio Calabuig. Se atribuye a otro administrador, José Manuel Oliver, la cifra de 100 millones de agujero por los negocios medio privados, medio corporativos de un solo directivo y la salida a paseo del fantasma de IZPA, sociedad creada por Domingo Parra y Aurelio Izquierdo, a ver qué tumbas visitaba.
Sí, Iturriaga trajo un nuevo aire al Frob en Banco Valencia, acorde con su impronta en Cajasur y CAM, un estilete hasta las entrañas, revisando modelos y pautas de trabajo. Víctor Beristáin, el hombre de hierro que a tantos ha llevado al límite en la refinanciación de créditos, cede paso. Iturriaga es el nuevo director general. Lo cual no deja de ser sorprendente para los que conocen los pasillos del Banco de España. «Nosotros no sabemos gestionar bancos», suelen decir sus técnicos, «sólo supervisar, nuestra forma de entender el riesgo no es la de un profesional del sector».
De ahí que tanto el nombramiento de Iturriaga como el de José Vicente Morata, presidente de la Cámara (no ha habido mano de Dios en su elección, ohlalá!), avente tres reflexiones: 1) El Banco de España cambió hace tres meses claramente su actitud respecto a Banco Valencia, comprendió que debía respetar el peso simbólico de la entidad en la sociedad valenciana (los más entusiastas atribuyen ese giro a la presión política local, de Barberá y Fabra) y buscó aliados (bonita historia paralela) para establecer contactos; 2) Los administradores no son gestores, pero defienden el interés del Estado, de modo que al colocar a Iturriaga el Frob nos dice que el proceso se va a alargar; y 3) La supervivencia de la entidad se toma en serio, sólo así se explica un movimiento tan arriesgado como el de Morata, cuya actividad estará bajo sospecha, le guste o no, porque Banco Valencia compite en un sector despiadado, el financiero, y ¿cómo puede sentar a Sabadell o Bankia que el Estado fiche al presidente de la Cámara? Más que nunca le hará falta que su equipo le proteja.
Sí, Iturriaga trajo un nuevo aire al Frob en Banco Valencia, acorde con su impronta en Cajasur y CAM, un estilete hasta las entrañas, revisando modelos y pautas de trabajo. Víctor Beristáin, el hombre de hierro que a tantos ha llevado al límite en la refinanciación de créditos, cede paso. Iturriaga es el nuevo director general. Lo cual no deja de ser sorprendente para los que conocen los pasillos del Banco de España. «Nosotros no sabemos gestionar bancos», suelen decir sus técnicos, «sólo supervisar, nuestra forma de entender el riesgo no es la de un profesional del sector».
De ahí que tanto el nombramiento de Iturriaga como el de José Vicente Morata, presidente de la Cámara (no ha habido mano de Dios en su elección, ohlalá!), avente tres reflexiones: 1) El Banco de España cambió hace tres meses claramente su actitud respecto a Banco Valencia, comprendió que debía respetar el peso simbólico de la entidad en la sociedad valenciana (los más entusiastas atribuyen ese giro a la presión política local, de Barberá y Fabra) y buscó aliados (bonita historia paralela) para establecer contactos; 2) Los administradores no son gestores, pero defienden el interés del Estado, de modo que al colocar a Iturriaga el Frob nos dice que el proceso se va a alargar; y 3) La supervivencia de la entidad se toma en serio, sólo así se explica un movimiento tan arriesgado como el de Morata, cuya actividad estará bajo sospecha, le guste o no, porque Banco Valencia compite en un sector despiadado, el financiero, y ¿cómo puede sentar a Sabadell o Bankia que el Estado fiche al presidente de la Cámara? Más que nunca le hará falta que su equipo le proteja.
lunes, 25 de junio de 2012
Aire a concurso
HAY MIEDO. Dinero en metálico escondido en cajas fuertes, bunkers que se abren con la huella digital, conversión de euros en otras monedas, en fin, el dólar. Almunia y su irresponsable juego de palabras con la liquidación de Banco Valencia dio la puntilla al dinero local. Hasta una universidad retiró de golpe sus depósitos asustada por el comisario europeo. Un error inconcebible.
Se acaba el aire porque la banca ha decidido que refinanciaciones y renovaciones de líneas de crédito sólo a empresas que acrediten que podrán devolver el capital. Ya no sirven garantías hipotecarias con patrimonio personal. Nada. Sólo cash. Con un ICO en atmósfera cero, elevando su cota al euríbor+6%, en el pantano lo que hay es lodo.
Se agota el oxígeno porque, si el mercado no crece, la economía valenciana se aboca al canibalismo. Esa es la situación que viven empresarios y, sobre todo, profesionales liberales: abogados, asesores fiscales, notarios —alguno muy notable ha salvado ya dos concursos necesarios—, no me extrañaría que hasta odontólogos. Con el cuchillo entre los dientes, cuestión de supervivencia.
Uno de los ámbitos en los que este fenómeno se percibe con más claridad es el concursal. La nueva ley reduce a uno los administradores que debe nombrar el juez, es decir, el mercado se ha recortado en dos terceras partes. Menudo ruido de sables. ¡Indescriptible el apasionamiento con el que algunos se postulan para el concurso de Cleop! Aunque, ay, sus colegas les advierten: al ser una empresa cotizada, el honor de nombrar le corresponde a la CNMV, así que vayan olvidándose. Y circula que a la constructora de Carlos Turró le presentó el concurso necesario nada menos que Crédito y Caución, especializada en avalar operaciones en el mercado internacional. Y es que ésta podría haber cambiado su estrategia, y en vez de demandar por incobro habría pasado a instar concursos necesarios. Una escabechina. «Aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido», dice Séneca.
Y a todo esto, ¿dónde está el Consell, dónde las caras nuevas de Fabra? A los empresarios les cansa el retraso. Aplausos por la reconversión de un Ivex que demostró ser de lo más prescindible (pese a lo cual Mar Casanova, la ex, no se baja de la secretaría autonómica). Y alerta con el Impiva: su última Orden de ayudas... ¿es para unos empresarios a los que no va a pagar? ¿O sólo sirve, como las de los dos últimos años, para justificar su abultada plantilla?
Se acaba el aire porque la banca ha decidido que refinanciaciones y renovaciones de líneas de crédito sólo a empresas que acrediten que podrán devolver el capital. Ya no sirven garantías hipotecarias con patrimonio personal. Nada. Sólo cash. Con un ICO en atmósfera cero, elevando su cota al euríbor+6%, en el pantano lo que hay es lodo.
Se agota el oxígeno porque, si el mercado no crece, la economía valenciana se aboca al canibalismo. Esa es la situación que viven empresarios y, sobre todo, profesionales liberales: abogados, asesores fiscales, notarios —alguno muy notable ha salvado ya dos concursos necesarios—, no me extrañaría que hasta odontólogos. Con el cuchillo entre los dientes, cuestión de supervivencia.
Uno de los ámbitos en los que este fenómeno se percibe con más claridad es el concursal. La nueva ley reduce a uno los administradores que debe nombrar el juez, es decir, el mercado se ha recortado en dos terceras partes. Menudo ruido de sables. ¡Indescriptible el apasionamiento con el que algunos se postulan para el concurso de Cleop! Aunque, ay, sus colegas les advierten: al ser una empresa cotizada, el honor de nombrar le corresponde a la CNMV, así que vayan olvidándose. Y circula que a la constructora de Carlos Turró le presentó el concurso necesario nada menos que Crédito y Caución, especializada en avalar operaciones en el mercado internacional. Y es que ésta podría haber cambiado su estrategia, y en vez de demandar por incobro habría pasado a instar concursos necesarios. Una escabechina. «Aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido», dice Séneca.
Y a todo esto, ¿dónde está el Consell, dónde las caras nuevas de Fabra? A los empresarios les cansa el retraso. Aplausos por la reconversión de un Ivex que demostró ser de lo más prescindible (pese a lo cual Mar Casanova, la ex, no se baja de la secretaría autonómica). Y alerta con el Impiva: su última Orden de ayudas... ¿es para unos empresarios a los que no va a pagar? ¿O sólo sirve, como las de los dos últimos años, para justificar su abultada plantilla?
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