LOS MÁS SUSPICACES debieron pensar que se trataba de una instrucción del ministro Cristóbal Montoro. Ni agua para apagar el sofocante calor norteafricano en las reuniones del presidente Alberto Fabra la semana pasada en Argelia. El Ramadán está para cumplirlo. El Gobierno argelino se quedó una copia de la Estrategia de Política Industrial Visión 2020 que apadrina el conseller Máximo Buch, y a ver si dentro de un tiempo resulta que hemos sido los impulsores de la industrialización de un país que tiene dinero para hacer milagros («a nosotros nos hubiera dado igual pagar la fotovoltaica al precio que les ha arruinado a ustedes»), pero que todavía debe convencer al mundo de que es un lugar estable para invertir. Irónicamente, la Comunidad Valenciana no tiene ni lo uno ni lo otro. A trabajar.
Los empresarios añaden una tercera carencia probablemente más fácil de abordar a corto plazo. Componer una comitiva presidencial con un representante del mueble procedente de Murcia, cuando el presidente de la patronal española es el valenciano José Blasco, y sigue contando, es algo más que un error, atribuible a la responsable de Internacionalización, Mar Casanova, por acción o por falta de vigilancia. Indica que en los altos niveles del Consell no se conoce a un sector clave en la industria (y la hábil Amparo Bertomeu, de Anieme, lo sabe aprovechar). Lo cual ha sido la gota que ha colmado la paciencia de Blasco. Y su malestar se suma al de más dirigentes de base. Es un clamor: el presidente debe colocar a 10 profesionales números uno en las 10 secretarías autonómicas y direcciones generales de las que depende que salgamos de la crisis. Y en el resto de puestos, que haga lo que quiera.
A pesar de todo, la salida al exterior para reuniones potencialmente productivas, y no para la melosa fotografía del pasado, está siendo uno de los puntos a destacar de la etapa de Fabra. Hay tanto terreno que recuperar, que los avances todavía parecen pequeños, pero esa tarea había que hacerla. No de otro modo, sino viajando a Alemania, se trata de reconducir una crisis como la de Galmed, cuyo desenlace final se dirimirá en el juzgado (debe explicar al juez por qué destruye 165 empleos siendo rentable)… o no. Porque las multinacionales, las alemanas especialmente, tienen una forma peculiar de solucionar estos temas, se dice ya por aquí. El ERE no es problema. Los trabajadores (sólo 33 de ellos tienen menos de cinco años de antigüedad) recibirán una oferta que no podrán rechazar.
jueves, 18 de julio de 2013
viernes, 12 de julio de 2013
De la nueva tarea del líder, intranquilos por los ERE y los cambios en las sedes
EL MOVIMIENTO centrífugo es poderoso. En este mundo heterárquico y reticular, todo huye hacia sus raíces, desde empresas a partidos políticos, también patronales y sindicatos. Y lo complicado no es encontrar la forma de revertir el fenómeno, sino ser capaces de asumir la nueva tarea del líder en un entorno incómodo con las jerarquías. UGT-PV nos ha dado hace poco una prueba elocuente. Ningún candidato a dar el relevo a su secretario general, Conrado Hernández, que ganó por la mínima en un congreso contra sí mismo. Con habilidad de veterano, Luis Lozano le prestó los votos de Servicios Públicos, sin los que el sindicato se hubiera encaminado hacia una gestora. Nadie quería el puesto de Conrado, y ahora él prepara una última estrategia para no ser un dirigente dirigido. ¿De qué sirve ser secretario general en un tiempo en el que resulta una temeridad tratar de marcar la agenda pública, de qué reinar sobre el espacio hueco que las federaciones no quieren ocupar? Y la reflexión sirve igualmente para los empresarios, que se resquebrajan allí donde es mayor la resistencia a asumir el cambio de paradigma. Alicante y Castellón, incapaces de seguir los pasos de sus sectoriales, quebradas, desovilladas. Sólo algunos hallan su lugar como líderes.
En un par de meses se habrá resuelto una parte sustancial de los problemas financieros de los agentes sociales, cuando llegue el dinero del FLA. Queda la devolución de la voluminosa deuda suscrita estos años para no morir ahogados, hipoteca de sedes mediante. Además, asoma el caso de las ayudas públicas para planes de prejubilación y el papel de las gestoras, que merece aclaración después de que un líder sindical reconociera por primera vez a EL MUNDO que «nos ofrecían comisiones del 0,5-0,75%». Algunos de los que participaron en la negociación de los ERE hablan estos días entre sí. La expresión «maquinaria del País Valenciano», en el sumario de Mercedes Alaya, no tranquiliza. Pregunta de almuerzo: «¿Crees que hay materia para que nos investiguen?»
Y cambian de inquilinos la sede del Banco de Valencia y la torre de control del Aeropuerto. La primera, se pone de reforma. Con mucho menos personal (alto, por cierto, el índice de recolocación), afloran metros cuadrados, lo que da para pensar en cosas nuevas, tal que un Caixaforum. La segunda nos conduce al derroche de más de 20 millones en un centro de control de Manises con el que Aena no sabe qué hacer: no tiene dinero ni para trasladarlo a Barcelona, como quiere, ni para ponerlo en marcha. Sobra.
En un par de meses se habrá resuelto una parte sustancial de los problemas financieros de los agentes sociales, cuando llegue el dinero del FLA. Queda la devolución de la voluminosa deuda suscrita estos años para no morir ahogados, hipoteca de sedes mediante. Además, asoma el caso de las ayudas públicas para planes de prejubilación y el papel de las gestoras, que merece aclaración después de que un líder sindical reconociera por primera vez a EL MUNDO que «nos ofrecían comisiones del 0,5-0,75%». Algunos de los que participaron en la negociación de los ERE hablan estos días entre sí. La expresión «maquinaria del País Valenciano», en el sumario de Mercedes Alaya, no tranquiliza. Pregunta de almuerzo: «¿Crees que hay materia para que nos investiguen?»
Y cambian de inquilinos la sede del Banco de Valencia y la torre de control del Aeropuerto. La primera, se pone de reforma. Con mucho menos personal (alto, por cierto, el índice de recolocación), afloran metros cuadrados, lo que da para pensar en cosas nuevas, tal que un Caixaforum. La segunda nos conduce al derroche de más de 20 millones en un centro de control de Manises con el que Aena no sabe qué hacer: no tiene dinero ni para trasladarlo a Barcelona, como quiere, ni para ponerlo en marcha. Sobra.
jueves, 4 de julio de 2013
De las cuentas de las patronales, los consejos sociales de universidades y las lecciones de Goiri
A CUALQUIERA que se haya cruzado con él las últimas semanas, el presidente de Cierval, José Vicente González, le ha dado la misma explicación: «Andan caninos, qué le vamos a hacer». La cosa esa de «a ver cómo os damos el dinero que os debemos», que alumbró una comisión mixta Consell-patronales, se ha reorientado. Ahora se trata de volver al principio y dejar claro de cuánta deuda estamos hablando en realidad. De pactar el dato, en fin. Como en un cuento de Lewis Carroll: A contar y revisar expedientes, y me trae todos los papeles en regla, que la cuenta entretiene mucho al personal a la espera de que aparezcan los euros de una vez. Y en septiembre u octubre el FLA dirá (no a todos, porque los institutos tecnológicos se quedan fuera del reparto). Aunque los meses a muchos les parecen años.
Otras veces el tiempo simplemente vuela. Ahí están a los presidentes de los consejos sociales de las universidades, que han tenido que dejar el cargo por obra y gracia de una ley del liberal Camps que impide mantenerse en el puesto más de dos mandatos. El notario Carlos Pascual ha cedido el testigo a Manuel Broseta en la Universitat de València y el ex presidente de Cierval Rafael Ferrando a Mónica Bragado, un nombre a seguir los próximos años. Procede de Celestica, la antigua MSL y anterior IBM, una empresa agarrada a la crin de las nuevas tecnologías. Se da el caso de que Celestica busca desde hace varios años ocupante para la parte de su fábrica que no necesita, de unos 2.500 metros cuadrados, una empresa de perfil complementario al suyo... y no la encuentra. Ni con ayuda de la patronal Cierval, que se ofreció allá en 2011 a echar una mano. Un síntoma del momento actual de la Comunidad Valenciana.
Pero volviendo a los consejos sociales universitarios, sí. Resulta que terminan su plan renove y hay quien hace una lectura: cuatro miembros del lobby AVE tenían presidencia, ahora sólo uno, Broseta.
Por cierto que el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, hablaba el otro día con periodistas de su experiencia tras participar en 35 fusiones. Daba su visión, es el tema, de cómo se crea una cultura común. Bien le valdría reflexionar al presidente Alberto Fabra, y a sus compañeros del PP, que bastante tienen que integrar por delante, a nivel de partido, a nivel de Administración y a nivel de territorio. Y contó Goirigolzarri que «cuando llegué a BBVA me dijeron que debía seguir dos reglas a rajatabla: la segunda era no hablar nunca de clientes». Que para eso, lo primero es tenerlos. ¿Y la primera? Ay. «No meter la mano en la caja».
Otras veces el tiempo simplemente vuela. Ahí están a los presidentes de los consejos sociales de las universidades, que han tenido que dejar el cargo por obra y gracia de una ley del liberal Camps que impide mantenerse en el puesto más de dos mandatos. El notario Carlos Pascual ha cedido el testigo a Manuel Broseta en la Universitat de València y el ex presidente de Cierval Rafael Ferrando a Mónica Bragado, un nombre a seguir los próximos años. Procede de Celestica, la antigua MSL y anterior IBM, una empresa agarrada a la crin de las nuevas tecnologías. Se da el caso de que Celestica busca desde hace varios años ocupante para la parte de su fábrica que no necesita, de unos 2.500 metros cuadrados, una empresa de perfil complementario al suyo... y no la encuentra. Ni con ayuda de la patronal Cierval, que se ofreció allá en 2011 a echar una mano. Un síntoma del momento actual de la Comunidad Valenciana.
Pero volviendo a los consejos sociales universitarios, sí. Resulta que terminan su plan renove y hay quien hace una lectura: cuatro miembros del lobby AVE tenían presidencia, ahora sólo uno, Broseta.
Por cierto que el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, hablaba el otro día con periodistas de su experiencia tras participar en 35 fusiones. Daba su visión, es el tema, de cómo se crea una cultura común. Bien le valdría reflexionar al presidente Alberto Fabra, y a sus compañeros del PP, que bastante tienen que integrar por delante, a nivel de partido, a nivel de Administración y a nivel de territorio. Y contó Goirigolzarri que «cuando llegué a BBVA me dijeron que debía seguir dos reglas a rajatabla: la segunda era no hablar nunca de clientes». Que para eso, lo primero es tenerlos. ¿Y la primera? Ay. «No meter la mano en la caja».
Del chollo inmobiliario, las banderillas negras de Fabra y la Inspección en Lladró
«ES UN CHOLLO comprar edificios». Lo reconocen desde intermediarios hasta despachos de arquitectura. Pero el dinero sigue embalsado y vigilante. Desde septiembre, muchos bufetes pasan informes a potenciales compradores, en su mayoría latinoamericanos, también rusos, árabes y chinos. Un judío argentino sacudió el mercado en enero al quedarse inmuebles del Santander, en Sollana y Barón de Cárcer, con una rebaja superior al 70%. Venía con el dinero líquido en mano, claro. Pero la tónica sigue siendo la prudencia. ¿Por qué? Por esto: No se fían de los políticos.
Un empresario volvió aturdido de Castellón tras el fin de semana. En una velada con representantes de la construcción y la cerámica la conversación giró en torno al president Alberto Fabra. Los azulejeros no están contentos con su gestión. Es todo un síntoma que los mismos que dieron la cara por él ante Rajoy proclamen ahora que el «rey anda desnudo». Acosado por su partido y sin entrada en Madrid. Y la confidencia viaja de boca en boca por todas las mesas de la economía, ya sean patronales o sindicales, incluso instituciones con presidente designado por el Consell. Hace falta que Fabra ponga ya sus banderillas negras, presente un proyecto de Comunidad y marque la raya en el suelo, a modo de Pizarro: «Por aquí se va al Perú a ser ricos, por allá a Panamá a ser pobres». Sólo «los 13 de la Fama» le siguieron, pero cayó el imperio Inca.
No ayuda que en este tiempo Fabra no haya mostrado interés por el aggiornamiento de los primeros niveles de la Generalitat. Ejemplo: Dos áreas clave, con este paro histórico, son Empleo y Trabajo. Sus titulares se llaman Fernando Díaz Requena y Rafael Miró, un alcaldable para Alcoy este último, se dice, al que la última reforma laboral le quita mucha carga. Sí. Desaparece el marrón político de decidir en los ERE, pero la alternativa está siendo judicializar los ajustes de empleo. Lo cual agota. Y en estas nuevo plan de formación del Consell, basado en criterios de empleabilidad. Estragos. El metal se divide, para dar una línea propia al automóvil. Y, ojo, se esfuma la línea de la construcción.
Pero aún hay más: a la Inspección le ha dado por revisar los acuerdos laborales fimados en los últimos años, aunque lleven el visto bueno del propio Consell, si suponen un esfuerzo reseñable para la Seguridad Social. Tan rentable es recaudar más como pagar menos, oye. Y han preguntado en Lladró por aquel salvífico ERE de los fijos discontinuos. Bueno, pues que no está tan claro. En fin, este 2013, tregua. Pero 2014 se da por asumido que habrá que revisar el acuerdo de la porcelánica.
Un empresario volvió aturdido de Castellón tras el fin de semana. En una velada con representantes de la construcción y la cerámica la conversación giró en torno al president Alberto Fabra. Los azulejeros no están contentos con su gestión. Es todo un síntoma que los mismos que dieron la cara por él ante Rajoy proclamen ahora que el «rey anda desnudo». Acosado por su partido y sin entrada en Madrid. Y la confidencia viaja de boca en boca por todas las mesas de la economía, ya sean patronales o sindicales, incluso instituciones con presidente designado por el Consell. Hace falta que Fabra ponga ya sus banderillas negras, presente un proyecto de Comunidad y marque la raya en el suelo, a modo de Pizarro: «Por aquí se va al Perú a ser ricos, por allá a Panamá a ser pobres». Sólo «los 13 de la Fama» le siguieron, pero cayó el imperio Inca.
No ayuda que en este tiempo Fabra no haya mostrado interés por el aggiornamiento de los primeros niveles de la Generalitat. Ejemplo: Dos áreas clave, con este paro histórico, son Empleo y Trabajo. Sus titulares se llaman Fernando Díaz Requena y Rafael Miró, un alcaldable para Alcoy este último, se dice, al que la última reforma laboral le quita mucha carga. Sí. Desaparece el marrón político de decidir en los ERE, pero la alternativa está siendo judicializar los ajustes de empleo. Lo cual agota. Y en estas nuevo plan de formación del Consell, basado en criterios de empleabilidad. Estragos. El metal se divide, para dar una línea propia al automóvil. Y, ojo, se esfuma la línea de la construcción.
Pero aún hay más: a la Inspección le ha dado por revisar los acuerdos laborales fimados en los últimos años, aunque lleven el visto bueno del propio Consell, si suponen un esfuerzo reseñable para la Seguridad Social. Tan rentable es recaudar más como pagar menos, oye. Y han preguntado en Lladró por aquel salvífico ERE de los fijos discontinuos. Bueno, pues que no está tan claro. En fin, este 2013, tregua. Pero 2014 se da por asumido que habrá que revisar el acuerdo de la porcelánica.
jueves, 20 de junio de 2013
Lo que significa perder Galmed y patronales sin presidente
MUY, MUY DIFÍCIL... pero no imposible. El ‘affaire’ Galmed es algo más que un desafío empresarial. Si Thyssenkrupp, a cuyos directivos ha tachado el poderoso sindicato alemán IG Metall de «ineptos» -y eso, que se lo digan dos teutones entre sí, es para beberse la cerveza de un sorbo-, decide vender la planta de Puerto de Sagunto a un tercero, estaremos ante el mayor éxito político-económico de Alberto Fabra y Máximo Buch desde que accedieron a sus respectivos cargos y, bien, del alcalde Alfredo Castelló. Si es que no, tendremos un problema, una enorme decepción. Proyectaremos la imagen de una Comunidad incapaz de salvar a una empresa sobradamente rentable, el mundo nos verá como una región poco competitiva para el metal, irrelevante como proveedora, sin poder para exigir al Ministero de Soria que se movilice, impotente para sacar partido a su puerto transoceánico, que no sólo no coloca suelo industrial gratis, sino que incluso pierde a sus actuales ocupantes. Una región de saldo. Basta con sondear a los despachos, muy activos ahora en la liquidación de empresas, solares incluidos, a inversores con efectivo en el bolsillo, que exigen descuentos superiores al 70%... y se los dan. El problema se extenderá. Dicen que el hombre clave en todo este asunto es el gerente de Galmed, Wolfgang Born. El desenlace preocupa, y mucho, a los Ros Casares, que comparten planta con Thyssen y se abastecen de materia prima, en un 50%, de la factoría condenada al cierre. La cuestión es por qué Francisco Juan Ros, presidente de la APD, hastiado de la Administración desde el fiasco de Izar Manises y ‘expulsado’ de Parc Sagunt, no hace piña con la Generalitat y el Puerto en este asunto tan complejo.
Se preguntaba el otro día un alto dirigente empresarial, en un ‘esmorzaret’ en el Mercado de Colón, a qué se dedican algunas patronales, y la cuestión, además de indicativa de los tiempos que vivimos, resulta completamente oportuna. Una parte asociacionismo empresarial parece vivir una crisis idéntica a la de los media. Ofrecen servicios a unos usuarios que ya no los demandan, porque han aprendido a buscarse la vida de forma gratuita en la era digital. Su espacio era el técnico y formativo, pero éste requiere un alto coste de estructura, sólo sostenible con ayuda pública. Queda la función lobbista, un cuello de botella demasiado concurrido. Y nos encontramos con acontecimientos como el de que no haya nadie dispuesto a ocupar la presidencia de una federación sectorial, como ha ocurrido con la construcción de Castellón. Ay, la construcción, temida, deseada y, ahora, descabezada.
Se preguntaba el otro día un alto dirigente empresarial, en un ‘esmorzaret’ en el Mercado de Colón, a qué se dedican algunas patronales, y la cuestión, además de indicativa de los tiempos que vivimos, resulta completamente oportuna. Una parte asociacionismo empresarial parece vivir una crisis idéntica a la de los media. Ofrecen servicios a unos usuarios que ya no los demandan, porque han aprendido a buscarse la vida de forma gratuita en la era digital. Su espacio era el técnico y formativo, pero éste requiere un alto coste de estructura, sólo sostenible con ayuda pública. Queda la función lobbista, un cuello de botella demasiado concurrido. Y nos encontramos con acontecimientos como el de que no haya nadie dispuesto a ocupar la presidencia de una federación sectorial, como ha ocurrido con la construcción de Castellón. Ay, la construcción, temida, deseada y, ahora, descabezada.
jueves, 13 de junio de 2013
Los cónsules se unen y dicen no, falta estrategia para vender la CV y lo que pide Bankia
DISCRETOS que son, pero ojo con la pujanza del Cuerpo Consular de Valencia, que tiene página web y funciona con un grado de cohesión más que aceptable. Algunos se toman muy en serio eso de ser cónsul honorario y te encuentras con una alineación realmente competitiva: Abogados, como el alemán Juan Luis Cervera (Cervera y Ripoll), el estonio José Vicente Morata (presidente de la Cámara de Comercio), el francés Pablo Broseta Dupré, el belga Jorge Martí (Uría) o el chileno Leopoldo López, y empresarios como Vicente Soriano Baños (Brasil) y Ramón Serra de Alzaga (Países Bajos). Un buen elenco de personas con nombre en Valencia, que tienen contactos y ganas de hacer cosas, con interlocutores que mueven mucho dinero, pero mucho, y a los que conviene conocer en un momento en el que la salida al exterior puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de una empresa. Hicieron piña cuando se presentó en sociedad el fichaje de Pablo Roma por México, se les puede identificar en actos sociales e institucionales, son capaces de traerse el ministro José Manuel García Margallo, se están convirtiendo en un grupo de influencia nada desdeñable, puerta de acceso a embajadores y fondos de inversión... capaces de decir que no, con una sola voz, cuando la Generalitat les invitó a firmar la cosa del Manifiesto.
Es un motivo de alivio que haya profesionales de prestigio en los consulados, porque hay otras formas de articular la sociedad civil, y ésta es una ingeniosa y efectiva. La prueba está en la visita de Isabel Bonig hace una semana a Londres, que puso mucha voluntad, pero demostró que aún falta una estrategia potente para reposicionar la marca Comunidad Valenciana. «¿Y cuánto presupuesto tienen ustedes para comunicación?», les preguntó un directivo inglés. ¡Presupuesto! ¡Comunicación!
El sector financiero vive hoy un día de luto por la desaparición del Banco de Valencia, cuya ficha bancaria acabará en ese almacén de más de un centenar de nombres perdidos de bancos y cajas que fueron y ya no. Los herederos de los fantasmas, y algunos supervivientes, intentan ahora sembrar en el páramo. Bankia y otros se dirigen a los mejores despachos de Valencia para que les ayuden en su labor comercial: «Dime a quién le puedo prestar dinero». Y es cierto esto. Pero los abogados andan en otras, tal que asesorando a fortunas latinoamericanas que buscan desde hace meses chollos en el ladrillo. ¿Por qué no ese gran paquete de inmuebles que saca a la venta la Sareb, con algo de caviar y algo de morralla, del que una tercera parte está en la Comunidad?
Es un motivo de alivio que haya profesionales de prestigio en los consulados, porque hay otras formas de articular la sociedad civil, y ésta es una ingeniosa y efectiva. La prueba está en la visita de Isabel Bonig hace una semana a Londres, que puso mucha voluntad, pero demostró que aún falta una estrategia potente para reposicionar la marca Comunidad Valenciana. «¿Y cuánto presupuesto tienen ustedes para comunicación?», les preguntó un directivo inglés. ¡Presupuesto! ¡Comunicación!
El sector financiero vive hoy un día de luto por la desaparición del Banco de Valencia, cuya ficha bancaria acabará en ese almacén de más de un centenar de nombres perdidos de bancos y cajas que fueron y ya no. Los herederos de los fantasmas, y algunos supervivientes, intentan ahora sembrar en el páramo. Bankia y otros se dirigen a los mejores despachos de Valencia para que les ayuden en su labor comercial: «Dime a quién le puedo prestar dinero». Y es cierto esto. Pero los abogados andan en otras, tal que asesorando a fortunas latinoamericanas que buscan desde hace meses chollos en el ladrillo. ¿Por qué no ese gran paquete de inmuebles que saca a la venta la Sareb, con algo de caviar y algo de morralla, del que una tercera parte está en la Comunidad?
jueves, 6 de junio de 2013
Falta de apoyo a Teyoland, Génova pregunta "¿Qué hacemos?" y las inspecciones de Valencia
DURANTE LAS semanas previas a la apertura de puertas que tiene lugar hoy, el fundador de Teyoland, Nacho Tello, ha trasladado a quien le ha querido escuchar su sensación, por decirlo de algún modo, de falta de respaldo institucional. Se lo comentó en privado al presidente de la Diputación y hombre de las mil caras, Alfonso Rus (cuya amistad-complicidad con Rafael Blasco va a tono con la estridencia de su temperamento). En la puesta de largo de Teyoland, no estarán ni el presidente Alberto Fabra ni el conseller Máximo Buch, a los que tanto les agrada inaugurar factorías internacionales en nuestra tierra. Y bien que hacen. Pero guste o no el personaje de Tello, detrás de su idea hay decenas de fabricantes valencianos del mueble, del textil, de la pintura, de la iluminación... algunos jugándose en la aventura el patrimonio personal que han puesto como garantía ante la banca. Y sí, quizás valdría la pena un poco de apoyo institucional.
Consell y PP deberían poner empeño en acabar con esa sensación confusa, acuosa, que tiene cualquiera que contemple con detenimiento a la Comunidad. «‘Aquí estoy contigo, mira’ / Y me señalas la ausencia», dice Salinas. No se aclaran ni en Génova. Y al parecer lo intentan. Se están poduciendo contactos informales de dirigentes del PP con prohombres valencianos, abogados y empresarios con peso creciente en Madrid. Y la pregunta de siempre: «¿Cómo ves lo que está pasando en Valencia?» Y la clave: «¿Qué hacemos?» Algunas respuestas dan que pensar. «El mal ya está hecho, esto no se arregla, haberlo pensado antes», han escuchado los de Génova de algún nombre propio muy conocido, «no hay ningún diputado popular que pueda tomar el mando».
O el ex ministro y actual presidente de Carrefour España, Rafael Arias Salgado, ponente hace unos días en ese llamativo Foro de Opinión Cívico de Castellón, que llevan Juan Manuel Badenes y Vicente Montesinos por el que han pasado ya figuras como el ex José María Aznar o Juan Costa, sin que nadie diga este rollo es del Tete. Arias Salgado acabó su conferencia con un aguijonazo a buenas: «Es que en la Comunidad Valenciana no hay sociedad civil». Sigue sin haberla, oye.
Por cierto que el concejal de Hacienda de Valencia, Silvestre Senent, aseguró en una reunión con inspectores de tributos municipales que sí se persigue el fraude en la ciudad. Qué bien. No estaría de más, entonces, que facilitara las cifras de actuaciones y sanciones en la inspección del ICIO y el IAE (de estos dos en concreto, sí) en 2012. Algunos se fueron con la sensación de que los tomaba por... pues eso.
Consell y PP deberían poner empeño en acabar con esa sensación confusa, acuosa, que tiene cualquiera que contemple con detenimiento a la Comunidad. «‘Aquí estoy contigo, mira’ / Y me señalas la ausencia», dice Salinas. No se aclaran ni en Génova. Y al parecer lo intentan. Se están poduciendo contactos informales de dirigentes del PP con prohombres valencianos, abogados y empresarios con peso creciente en Madrid. Y la pregunta de siempre: «¿Cómo ves lo que está pasando en Valencia?» Y la clave: «¿Qué hacemos?» Algunas respuestas dan que pensar. «El mal ya está hecho, esto no se arregla, haberlo pensado antes», han escuchado los de Génova de algún nombre propio muy conocido, «no hay ningún diputado popular que pueda tomar el mando».
O el ex ministro y actual presidente de Carrefour España, Rafael Arias Salgado, ponente hace unos días en ese llamativo Foro de Opinión Cívico de Castellón, que llevan Juan Manuel Badenes y Vicente Montesinos por el que han pasado ya figuras como el ex José María Aznar o Juan Costa, sin que nadie diga este rollo es del Tete. Arias Salgado acabó su conferencia con un aguijonazo a buenas: «Es que en la Comunidad Valenciana no hay sociedad civil». Sigue sin haberla, oye.
Por cierto que el concejal de Hacienda de Valencia, Silvestre Senent, aseguró en una reunión con inspectores de tributos municipales que sí se persigue el fraude en la ciudad. Qué bien. No estaría de más, entonces, que facilitara las cifras de actuaciones y sanciones en la inspección del ICIO y el IAE (de estos dos en concreto, sí) en 2012. Algunos se fueron con la sensación de que los tomaba por... pues eso.
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